Presa política Irlanda Jerez cuenta a eurodiputados el maltrato de sandinistas contra mujeres

La comerciante Irlanda Jerez realizó la denuncia ante los eurodiputados que la la visitaron en la prisión que fue drogada por la Policía. “Fui drogada en El Chipote”, dijo Jerez, quien llamó a la “desobediencia civil” en el mercado Oriental de Managua.

La comerciante narró que fue “secuestrada” el 18 de julio pasado por los policías, algunos encapuchados, y paramilitares, cerca de la Rotonda Cristo Rey, y fue trasladada a la cárcel El Chipote, a la Dirección de Auxilio Judicial, en Managua.

“Estuve en El Chipote 48 horas siendo investigada. Me criminalizaron terriblemente. No me llevaron comida. Me dieron agua drogada y fui trasladada” a la cárcel de mujeres La Esperanza, el 20 de julio, dijo a los eurodiputados, que divulgaron un vídeo con el testimonio.

“He luchado siempre en pro de los derechos humanos de la vida, principalmente de las mujeres”, manifestó la comerciante, quien está en una celda junto a otras 10 mujeres que levantaban sus puños mientras Jerez brindaba su testimonio a los eurodiputados.
Jerez señaló directamente al dictador Ortega y a su esposa, la vicedictadora Rosario Murillo, de su condena.

Contó que su padre, Ronaldo Jérez, quien laboró para la Cruz Roja Internacional, fue un “prisionero político” de 1980 a 1983 y que también “fue encarcelado por levantar su voz en contra de este mismo dictador que hoy me encarceló a mí”, al hacer referencia al tirano Ortega.

Sostuvo que a pesar de estar en prisión, ella y sus compañeras siempre levantarán su voz y no van a echar “un pie atrás por absolutamente nada y no vamos a negociar la sangre de las personas que han sido asesinadas” en el marco de las manifestaciones antigubernamentales.

“Daniel Ortega y Rosario Murillo, la única salida que tienen es la cárcel. Han asesinado a un pueblo durante 40 años. Han esclavizado a un pueblo durante 40 años”, dijo la líder de los comerciantes, que denunció que han sido reprimidas, que reciben poca atención médica y en ciertos casos sus carceleros se quedan con los alimentos que le llevan sus familiares.