Obispo Báez confirma que plan para matarlo y no descarta que hubiera sido de sandinistas

El monseñor Silvio José Báez Ortega, fue llamado por el Papa Francisco a residir a Roma, ante las amenazas de muerte. En la foto con fuertes lagrimas por dejar Nicaragua, el país que tanto ama

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez Ortega, dijo ayer miércoles que recibió información en julio del 2018 de que existía un plan para asesinarlo.

Además manifestó el seguido asedio al que es sometido, que abarca inclusive la presencia de drones en el apartamento donde vive.

El plan para matarlo se lo hizo saber la sección política de la Embajada de Estados Unidos en Managua, a través de una llamada pasada las 11:00 de la noche, cuando el estaba en su cama.

Báez manifestó en una conferencia de prensa llena de mucha emotividad —en la que anunció que a solicitud del papa Francisco se va para Roma después de cumplir diez años como obispo en Nicaragua— los detalles de aquella conversación.

“Recibí una llamada del departamento de Política de la Embajada de Estados Unidos para decirme que tenían plena certeza que había un plan para asesinarme, que tuviera cuidado porque iba a ocurrir en los próximos días. Incluso me dijeron dónde podía ser, cómo podían estar vestidos y que iban a ejecutar tal acción y que tomara mis precauciones”, indicó.

“La Embajada me lo comunicó a un nivel de alta certeza de la seguridad americana. Yo se lo comuniqué al cardenal (Leopoldo Brenes) y a la Conferencia Episcopal”, detalló el obispo.

Confirma lo de ex embajadora Laura Dogu

Con estas palabras, Báez afirmó lo sostenido por la exembajadora Laura Dogu, quien el pasado 30 de marzo pasado dijo al diario estadounidense Indiana Gazette la existencia del complot que tenía como objetivo a personalidades, entre las que se encontraba Báez y ella misma.

El obispo carmelita es una de las voces de mayor respeto respetadas por su defensa de los valores democráticos y su posición a favor del respeto a los derechos humanos, que se ha intensificado desde abril del año pasado cuando el régimen de Daniel Ortega reprimió a los manifestantes que se rebelaron de manera cívica contra la dictadura.