Ni El Salvador ni Costa Rica quieren saber del dictador Daniel Ortega y lo aíslan

Relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Costa Rica y El Salvador prácticamente nulas

El gobierno de Costa Rica se mantiene fuerte ante el dictador Daniel Ortega en un contexto centroamericano bastante variante en lo político y diplomático. La cancillería tica mandó a engavetar por dos meses la solicitud de otorgamiento del plácet de estilo para la embajadora sandinista Gilda Bolt, quien renuncia de la sede nicaragüense en El Salvador después de la derrota electoral del FMLN.

Bolt estuvo en el cargo todo el período del gobierno del FMLN.

El diario La Nación de San José, tomando fuentes de la cancillería de ese país, dijo que el gobierno de Ortega decidió retirar la designación de Bolt de cara al contundente mensaje del presidente Carlos Alvarado.

Ahora, Ortega no cuenta con embajadores ante El Salvador y Costa Rica, los dos mercados más fuertes para la importación de bienes y exportación de los productos nacionales.

El gobierno sandinista todavía no designó a la sustituta de Bolt debido a que el presidente recién estrenado Nayib Bukele dio un vuelco a la diplomacia hacia Nicaragua. No solo toma la decisión de no invitar al dictador Ortega a su juramentación, sino que calificó de dictador al líder rojinegro.

El pasado 23 de enero, Bukele calificó a Ortega y a los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Honduras, Juan Orlando Hernández, de «dictadores». Bukele indicó en su cuenta de Twitter que ellos «jamás tendrán ninguna legitimidad, porque se mantienen en el poder a la fuerza y no respetan la voluntad de sus pueblos».

La política internacional de Bukele es manejada ahora por la empresaria Alexandra Hill como canciller del gobierno, quien ha ratificado la política hacia Nicaragua, aunque muy poco se ha referido al estado de las relaciones bilaterales.