La historia del dictador sandinista sobre cómo surge el nuevo “diálogo”

Ninguna de las exigencias ha cumplido el dictador sandinista, puesto que siempre hay presos políticos, hay secuestros, amenazas de muerte, condenas de cadena perpetua, entre otras violaciones de los derechos humanos

El dictador Daniel Ortega habló la noche del jueves su versión del encuentro sobre el pasado 16 de febrero, con un grupo de empresarios a quienes acordó reiniciar el diálogo nacional. Antes, el Cardenal Leopoldo Brenes y el inversionista José Antonio Baltodano brindaron sus declaraciones a los medios.

“El sábado recién pasado, el 16, invitamos a una reunión para hablar del tema de la estabilidad, de la seguridad, de la paz, del tema económico. Lógicamente salen los temas políticos. Estuvimos intercambiando con dirigentes, líderes de los empresarios nicaragüenses que, bueno, venían trabajando desde el año 2008 hasta abril 2018, sin condicionamiento político, no era una alianza política, sin condicionamiento ideológico. Ni se nos ocurría que se convirtieran a militantes sandinistas”, dijo el dictador.

La explicación del dictador sandinista es la siguiente…

“Todas las elecciones que tuvimos desde el año 90 hasta 2016, ellos (los empresarios) siempre votaban o simpatizaban por candidatos de la oposición al sandinismo. Pero entendían que era imprescindible dadas las condiciones de subdesarrollo del país, había que hacer acuerdos, alianzas de orden económico para combatir la pobreza, generar empleo, desarrollar programas de salud… y veníamos caminando a buen paso.

Por otro lado, estaban los grupos extremistas que condenaban y cuestionaban ese entendimiento y esa alianza acusando a los empresarios como que eran militantes sandinistas, como se habían convertido al sandinismo. Como siempre yendo a denunciarlos allá a los Estados Unidos.

Cuando se estaban viendo los resultados de un país que venía avanzando, derrotando a la pobreza, en abril ese entendimiento se rompió con las pérdidas de vidas de los que intentaron el golpe, también le hicieron un enorme daño a la economía del país.

Para reunirnos con ellos, y para que no dijeran que ya vinieron a buscar el carnet de militante sandinista, se hacía necesaria la presencia del cardenal Brenes y del Nuncio Sommertag, que fueron testigos.

Ya no podemos hablar que vamos a volver… es una etapa que la quemaron con ese terror de abril. Si no, abrir una nueva ruta conversando, intercambiando de entablar, abrir, un encuentro, instalar una mesa para negociar para consolidar la paz en nuestro país. Negociar para construir esa nueva ruta, ese nuevo camino que mejore las condiciones para que el país y el pueblo vaya recuperándose más rápidamente de los intentos del golpe de abril.

Así lo dimos a conocer lo del encuentro, el objetivo era ése. Acordamos con los empresarios intercambiar para que ellos presentaran su propuesta. Ellos tienen que decidir a quienes poner con los representantes del gobierno. Ese es el principio de toda negociación.

Estamos haciendo esfuerzos para que se pueda instalar esta mesa ya el próximo miércoles 27. Ya no con esa multitud. Tampoco con medios de comunicación, no es correcto en ninguna negociación. Unos se ríen en medio de la tragedia (en alusión a las risas de los jóvenes asistentes presentes en la ceremonia).

Pasamos a los récords de Guinness, porque es la única negociación multitudinaria y transmitida en vivo y a todo color…. Nunca. No podía salir nada bueno de esa negociación.

Los que negocian son dos o tres de cada parte. O sea ese es el procedimiento. Y grandes luchas, batallas, como la del heroico pueblo de Vietnam, finalmente llegó a una negociación, paso a paso…. Cómo se hacia, en detalle y luego van saliendo los acuerdos.

Las negociaciones de EU con la República Popular de Corea parecía imposible”, manifestó el desprestigiado líder sandinista.