FOTOS Sandinistas ordenan demoler parque en honor al periodista asesinado por somocistas Bill Stewart

El asesinato de Stewart fue determinante para que Estados Unidos retirara el respaldo al dictador Somoza en plena ofensiva final de 1979

Foto de como era antes el parque.

El dictador Daniel Ortega giró la orden a su Alcaldía de Managua a destruir el parque que se construyó en conmemoración al periodista Bill Stewart, quien fue asesinado por el dictador Anastasio Somoza, un 20 de junio del año 1979.

El parque ubicado en Barrio El Riguero de Managua erigido a nombre del destacado Comunicador, fue completamente destruido por la Alcaldía sandinista y en construyeron una cancha de baloncesto.

En Wikipedia indica que “el 20 de junio se trasladó hacia los barrios pobres del este de Managua, donde se libraban encarnizados enfrentamientos entre la guerrilla sandinista y la Guardia Nacional somocista. Cuando Stewart y su intérprete nicaragüense Juan Francisco Espinoza, de 26 años, circulaban por el barrio El Riguero a bordo de una furgoneta de ABC, fueron detenidos al llegar a una barricada instalada por la Guardia Nacional. Pocos momentos antes, estos guardias habían matado sin motivo a tres muchachos que deambulaban por el sector y a una profesora.

Aunque Stewart presentó su carné de periodista y una bandera blanca, la propaganda somocista había promovido entre sus partidarios la idea de que la prensa extranjera formaba parte de una gran «conspiración comunista» en contra del régimen, por lo que los guardias le ordenaron a Espinoza abandonar la furgoneta. En ese momento, el camarógrafo de Stewart, Jack Clark, que se encontraba observando a varios metros de la escena desde otro vehículo, comenzó a grabar.

Espinoza se bajó de la furgoneta y se dirigió a uno de los guardias para explicarle el motivo de su presencia en el lugar y solicitarle permiso para una entrevista, pero el guardia se lo llevó a treinta metros de los vehículos y lo mató de un disparo en la cabeza, sin que el resto del equipo se diera cuenta. Minutos después, otro guardia (o el mismo que asesinó a Espinoza) forzó también a Stewart a abandonar la furgoneta y, entre insultos, le obligó a arrodillarse y luego a apoyarse contra el suelo con las manos arriba. Stewart obedeció, llevaba en la mano su pase de prensa, pero, al acostarse, el guardia le dio una fuerte patada en las costillas. Luego, el mismo guardia dio un paso atrás y le disparó con su rifle detrás de la oreja derecha, asesinándolo en el acto.

Según Pablo Tíffer López, conductor de la furgoneta, los guardias se jactaron de haber matado a «un perro». Tíffer solicitó a los guardias permiso para llevarse el cuerpo de su compañero y éstos accedieron, pero sólo con la condición de que informara que el asesinato había sido obra de «un francotirador sandinista». Luego, los guardias ordenaron al camarógrafo Jack Clark y a Jim Cefalo, técnico de sonido del equipo de Stewart, que recogieran el cadáver del periodista y se marcharan. Los restos de Espinoza permanecieron cuatro meses a la intemperie, semi enterrados por los pobladores a pocos metros del lugar de su muerte. Después de llevar el cuerpo de Stewart de vuelta al Hotel Intercontinental Managua, donde se hospedaba el equipo, Clark consiguió enviar la cinta del asesinato a los estudios de ABC News, en Nueva York”.