Foro Global de la Nicotina de 2020 debate científico sobre la reducción del daño provocado por el tabaquismo

Expertos en salud coinciden en la necesidad de investigaciones científicas a profundidad sobre los productos que desarrolla la industria

El séptimo Foro Global de la Nicotina 2020 (GFN por sus siglas en inglés) se convirtió en el centro de un debate científico sobre los avances en los productos potencialmente menos dañinos que el cigarrillo tradicional.

El foro se realizó entre el 11 y el 12 junio desde Las Palmas de Gran Canaria en forma virtual debido a las condiciones provocadas por crisis sanitaria a nivel global, sin embargo contó con la participación de científicos y especialistas quienes coincidieron en que se requiere mayor investigación para comprobar algunas estadísticas que muestran una menor incidencia de la patología entre los fumadores.

El primer día, las sesiones se centraron en el estado actual de la industria tabacalera en relación a la reducción del daño provocado por el tabaco y en las diferentes perspectivas dentro de dicha industria.

David Sweanor, profesor adjunto de la Facultad de Derecho y presidente del consejo asesor del Centro de Derecho de la Salud, Política y Ética de la Universidad de Ottawa, indicó que en el último año ha habido ataques realmente aumentados a las alternativas a los cigarrillos.

“Les ha faltado precisión científica. Han sido desagradables. Y creo que eso es exactamente lo que esperaríamos, que cada vez que algo desafía el statu quo, aquellos con interés en el statu quo van a estar molestos y hacer cualquier cosa para combatirlo”, expresó el profesor Sweanor.

Moira Gilchrist, Vicepresidente Asuntos Corporativos de Productos de Riesgo Reducido de PMI coincidió con el profesor Sweanor y señaló que existen organizaciones y personas que están participando en la censura científica sobre estos temas.

“Los hechos son claros. Hoy en día existen mejores alternativas a los cigarrillos. Y tenemos que actuar. Con el estímulo regulatorio adecuado y el apoyo de la sociedad civil, incluida la comunidad de salud pública, creemos que las ventas de cigarrillos pueden terminar dentro de 12 a 15 años”, indicó Gilchrist.

Durante el segundo día se abordó la relación entre la nicotina, el consumo de tabaco y Covid-19, concluyendo que debe haber un amplio llamado a la comunidad científica para inspirar el debate debido a la cantidad de desinformación que rodea la correlación entre los vapeadores/fumadores y la enfermedad.

Riccardo Polosa, fundador del Centro de Excelencia para la aceleración de la reducción del daño (CoEHAR) de la Universidad de Catania, Italia enfocó su presentación en la cantidad publicaciones alrededor del coronavirus. “La velocidad no es un amiga de la ciencia de buena calidad. Los procesos de publicación se han acelerado hasta el límite. La revisión por pares sufre calidad y requiere un mayor escrutinio”, concluyó Polosa.

Roberto Sussman, Investigador sénior y profesor de física en la Universidad Nacional de México; fundador y director de Pro-Vapeo México, se refirió al argumento que el vapeo es un factor de riesgo importante para el Covid-19 y dijo que se basa en evidencia especulativa. “No hay evidencia de que Sars-CoV-2 se haya transmitido a través de vapor o humo exhalado, pero esta transmisión es plausible. La transmisión aérea es a través de saliva y gotas de secreción”, aclaró el profesor Sussman.

Por su parte el doctor Konstantinos Farsalinos, investigador en el Centro de Cirugía Cardíaca Onassis en Atenas-Grecia, coincidió en que el tema debe explorarse más a fondo desde una visión científica.

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