Ex reportera de LA PRENSA denuncia mal gastos de recursos del ahora sandinista Hugo Hollman

Hugo Hollman queda en la palestra pública de periodistas denunciando su pésima administración en este medio informativo que lucha para restaurar la democracia en Nicaragua
El ahora llamado sandinista Hugo Hollman detuvo la impresión de La Prensa para que publicaran su foto ganando un premio de pesca. Foto cortesía La Prensa.

Una misiva explica por sí, que no tiene desperdicio. La cara fue enviada por un ex periodista de La Prensa al ex gerente del periódico Hugo Hollman y se hace público el sentimiento de los comunicadores sociales que han tenido que pasar por su redacción y que resienten los malos tratos que dio al personal por décadas.

Debido al respeto con esa reportera no se publica su nombre:

“Señor Hugo Holmann Chamorro
Exgerente General La Prensa

Señor Holmann:

No le puedo decir estimado porque para mí está muy por debajo de esa categoría. Le escribo inspirada por la carta publicada por Trinchera de la Noticia, el pasado viernes 9 de octubre, en la que se reveló que el periodista Eduardo Enríquez, renunció en diciembre del año pasado, para preservar algo tan importante para los seres humanos decentes, como lo es la dignidad.

Esa carta de Eduardo, que era mi jefe en La Prensa, me hizo revivir esos momentos tan desagradables que vivimos en la redacción cuando usted entraba, tiraba las puertas, gritaba demencialmente, nos maldecía y nos amenazaba con corrernos. Finalmente hizo su gusto, nos tuvimos que ir, antes de que lo corrieran a usted.

Es cierto que el deterioro económico de La Prensa se fue incrementando por denunciar con valentía a la dictadura Ortega-Murillo, pero también, por la administración corrupta, abusadora y despilfarradora de los recursos de la familia Chamorro, a la cual respeto en su lucha para que Nicaragua vuelva a ser república.

Me resultó increíble y repulsivo saber que Hugo Holmann Chamorro está demandando al Grupo La Prensa por más de 2 millones de dólares por pago de vacaciones, cuando usted vivía en eternas vacaciones y sólo las interrumpía para llegar al diario a trasquilar los recursos y a vociferar contra nosotros que, por la necesidad, callábamos ante sus ofensivas rabietas y sus malacrianzas, propias de una persona que nunca se sacia de tragar y tragar.

Mientras a nosotros nos obligaba a tomar vacaciones descansadas, nunca pagadas, ni siquiera horas extras nos pagaba, que es tan común en el periodismo, pues, muchas veces uno se tiene que quedar hasta el final de la noche, esperando alguna noticia importante, todo para que el periódico no salga desfasado en la mañana siguiente.

Resulta sorprendente que, siendo socio del Diario, por ser heredero de doña Anita, su madre, pobrecita debe estar sufriendo por su culpa, vio en La Prensa la gran oportunidad de enriquecerse. Cómo olvidar aquella ocasión en que ordenó parar el periódico para publicar en primera plana y de última hora “la gran noticia” de que había ganado un premio en el XV Torneo Internacional de Pesca Flor de Caña.

Allí está usted en el centro de la foto, en su lujoso yate Showtime, que mantiene en Panamá, con la sonrisa de oreja a oreja, por fin sonriendo, con un cheque de 10 mil dólares en la mano, al lado de sus hijos y amigos, todos alegrísimos, celebrando.

Era un secreto a voces que todos esos abusos los hacía a espalda de los directivos de la empresa, desde lo más mínimo, como ordenar que le reembolsen multas de tránsito, hasta boletos aéreos para usted y su familia, gastos de viajes por el mundo, facturas de restaurantes de lujo, reparaciones en sus casas, mantenimiento de su yate Showtime, financiamiento de sus frecuentes giras por las costas del Pacífico de Nicaragua, en esos carísimos vehículos 4X4, conocidos como Polaris, que tienen un espacio especial para cargar finos licores, vinos y cervezas de las mejores marcas, todo por cuenta de La Prensa.

Y si miento, que me trague la tierra, pues, a mi correo entraron copias de facturas que autorizaba su protegido, el Sr. Meza, que era el gerente financiero, pero, sépalo: todo se paga en la vida y lo que ahora no se ve, mañana se descubrirá.

Como se descubrirán las facturas de Claro a nombre de La Prensa / Haydee Callejas, su esposa, quien utilizaba 4 líneas de celular que nada tenían que ver con La Prensa, también se conocerán los pagos de los servicios de internet, cable TV, cámaras de seguridad monitoreadas por empresas locales. Ya no se digan las facturas por “asignación de gasolina a la gerencia”, sólo Dios sabe en qué gastaba cientos de galones de combustible, puedo imaginar que para los 6 vehículos que tiene en su casa, el Polaris y el yate Showtime.

A propósito de doña Haydee Callejas de Holmann, su esposa, que es dueña de una tienda de elaboración y comercialización de artículos de cuero, carteras, joyería y demás, no tengo nada personal en su contra, pero, cómo no recordar que usted obligaba a fotógrafos, diseñadores gráficos y periodistas del periódico a hacer tremendos reportajes y publicidad gratuita. Eso es corrupción y abuso de la confianza que la familia Chamorro depositó en usted. Es difícil para mí no formarme una opinión ante esa doble moral que claramente se le nota a usted, al pretender ser opositor a la dictadura sangrienta, mientras su señora esposa ha sido parte de uno de los proyectos más enviciados y sucios de la familia Ortega Murillo, como lo es Nicaragua Diseña, a cargo de una de las hijas de la pareja del desgobierno. Tal vez por eso cree que ganará la demanda, cualquier suciedad cabe en su mente enferma con tal de recibir dinero.

A mí me queda el orgullo de haber trabajado en el diario de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y la satisfacción de haberme ido con honores, con reconocimientos, con sollozos y el llanto de profesionales del periodismo de primera línea. Salí con la frente en alto. Usted no, salió escondido, cabizbajo por violar los valores éticos que tanto propugnamos y aún así le indemnizaron sus fechorías con casi medio millón de dólares y ahora, sin ninguna vergüenza, pide más y pactaría con el diablo para lograrlo, o tal vez ya pactó, lo sabremos al leer la sentencia.

Me despido con la seguridad y mi promesa de que nunca más en mi vida usted será el jefe del lugar donde yo trabaje.