Carta abierta a Laureano Ortega

Señor Laureano Ortegra, en medio de la lucha del pueblo, en medio de las muertes de mis hermanos, del terror que vivimos todos en Nicaragua, quiero dedicarle, en medio del miedo y la incertidumbre, estas palabras a usted; palabras que vienen del silencio acumulado de muchos.
Laureano Ortegra.

He visto últimamente sus publicaciones de los últimos dias, me impresiona, y, ciertamente, no sólo a mí. Su actitud deplorable en las redes sociales solo demuestra que detrás de su ser vocinglero, hay algo que no le deja ver las cosas claras. Con esos señalamientos solo deja ver su culpabilidad: se ve al espejo.

Nos ha tachado a todos de golpistas, terroristas y Dios sabe cuántas cosas más, pero, estimado colega, le recuerdo, usted es la imagen viva de la manipulación (totalmente) terrorista de la producción lírica teatral nicaragüense, algo imperdonable.

Ciertamente, todo el pueblo sabe que usted no tiene talento alguno, “total, el dinero lo puede casi todo”, dicen sus allegados. Ha sido un blanco de críticas internacionales, donde dejan en claro su papel de niño consentido, estelarizando las mejores óperas italianas, haciendo de ellas añicos, en conjunto con italianos que solo se venden a su juego, no por que veam talento en usted, sino por la estrambótica cantidad de dinero que les ofrece.

Le digo que Nicaragua tiene muchos talentos ocultos, usted solo ha visto a quienes llegan a sus pies para lograr entrarle a su circo mediático, arcaico y ridículo. En cambio, yo he visto el talento de las calles, donde miles de jóvenes con más capacidad que usted y todo su clan desafinado, no pueden salir de su jaula por tener convicciones claras de que toda su industria está corrompida.

Pero a usted le gusta lo importado, ¡ha gastado millones! ¿Para qué? Para traer a sus títeres italianos que le interpreten las obras que usted quiere tener año tras año, pero usted y yo sabemos que ellos solo se ríen a sus espaldas. ¡Y a gastar dinero que no es suyo!: ¡es del pueblo!

Otro asunto: ¿ha visto usted que nadie quiere ir a sus óperas? Desde luego, nadie. He visto cómo se regalan las entradas para poder llenar el Teatro y que todos le aplaudan, en fin, algunos nicaragüenses sabemos ser diplomáticos.

Si de verdad quiere contribuir, creo que debería empezar por integrar en la educación (de la cual su mamá tanto se jacta) la música como materia opcional, porque la música no se impone, porque luego suceden desgracias como las de su voz. Verdi y Puccinni deben revolcarse en su tumba al oir su celestial música reproducirse en su hórrida voz.

Laureano Ortegra.

No me quiero extender mucho, saber de su vida es tan lamentable, como deplorable. Su situación de empresario y cantante frustrado debe ser difícil, y lo entiendo, el dinero no compra talento, el dinero no compra el pensamiento, el dinero no compra la buena música y ella se va a encargar de usted.

“Asi puedes ver, hijo, cuán fugaces son los bienes que alarga la fortuna y de qué son los hombres tan rapaces”. El lobrego destino le espera a la puerta. Ya se siente el hálito desesperado de su ser y su esluto pensamiento. Luego de que sarpe el esquife de la muerte con toda su familia dentro, su purgatorio será en vida: Jamás pisará un teatro y su voz se enterrará y solo será un amargo recuerdo de que tambien lo feo existió en el arte.

Los aplausos se le tornaron en gritos y las rosas en sangre.

Con mucho amor, un pájaro libre, la Gilda quien mató a quien la violó.