¡La pesadilla empeora! Ya son tres los nicas deportados por EE. UU. a la República Centroafricana

Luis Carlos Mendoza Santamaría, Isaac Cruz y Kenis López permanecen bajo custodia de la policía en la ciudad de Bangui, lidiando con la falta de agua, energía y la prohibición de libre movimiento.

El drama humano de la migración hacia los Estados Unidos ha cobrado un matiz de extrema incertidumbre y horror para tres familias nicaragüenses. Con el paso de los días, se ha confirmado que no se trata de un caso aislado: son tres los ciudadanos nicaragüenses que terminaron desterrados en la República Centroafricana tras ser deportados por las autoridades estadounidenses el pasado 28 de agosto, luego de haber vivido un calvario de abusos en prisiones norteamericanas donde alguna vez soñaron con alcanzar el «sueño americano».

Los compatriotas afectados por esta insólita medida han sido identificados como Luis Carlos Mendoza Santamaría, Isaac Cruz y Kenis López, quienes se encuentran atrapados a más de 12 mil 300 kilómetros de su patria. Todos ellos fueron detenidos por agentes de inmigración a pesar de que, según denuncian, contaban con supuestas medidas de protección legal.

Testimonios del horror: Dos años de abusos y destierro forzado

El calvario de los connacionales inició mucho antes de abordar el avión que los alejaría de este continente. Isaac Cruz relató con dolor que, antes de ser enviado al continente africano, sufrió numerosos abusos durante los dos años que permaneció recluido en centros de detención en los Estados Unidos. En la actualidad, Cruz describe su día a día en la ciudad de Bangui como una dolorosa incertidumbre, enfrentando severos problemas para acceder a servicios básicos como agua potable y energía eléctrica, sumado a la prohibición estricta de movilizarse libremente por el sector.

Por su parte, Kenis López alzó su voz para denunciar los maltratos físicos y verbales perpetrados por los oficiales de Inmigración norteamericanos. Según su testimonio, los agentes lo obligaron por la fuerza a subir a la aeronave tras trasladarlo bajo amenazas a un aeropuerto en el estado de Texas, sitio donde despegaron junto a unos cien deportados de diversas nacionalidades con el mismo rumbo incierto.

El engaño de una cita de huellas de rutina

La trama detrás de este destierro se asemeja a la de Luis Carlos Mendoza Santamaría, quien fue detenido de forma inmediata tras presentarse a una cita obligatoria de rutina para el registro de huellas dactilares ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Mendoza sostiene con firmeza que las autoridades estadounidenses lo enviaron a territorio africano sin portar su pasaporte físico, manteniéndolo en el anonimato sobre su destino final durante el trayecto y dejándolo a su suerte en un entorno hostil donde ni siquiera puede comunicarse con los locales debido a las infranqueables barreras del idioma.

Actualmente, los tres nicaragüenses permanecen bajo estricta custodia policial en Bangui, la capital centroafricana. Temiendo de forma constante por su integridad física y sus vidas, los tres jóvenes buscan desesperadamente una vía de escape o asistencia humanitaria internacional para poner fin a la compleja y peligrosa encrucijada en la que han quedado atrapados en el corazón de África.

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