¿De defensor a opositor del sistema sandinista? Harry Valle rompe el silencio con manifiesto contra el «estatismo»

Abogado Harry Antonio Valle Palacios, en sus críticas no deja en claro si dejará de ser afin al sandinismo, esto lo haría un claro posible infiltrado entre las filas azules y blanco.

El abogado Harry Antonio Valle Palacios, quien durante años fue conocido como un fiel defensor del FSLN, ha sorprendido a la opinión pública nicaragüense al difundir un contundente manifiesto desde el exilio, de acuerdo a su propio perfil se fue a Costa Rica. En su escrito, Valle realiza un giro ideológico profundo al señalar que el mayor error político es creer que el peligro del Estado depende únicamente de quién esté en el gobierno, advirtiendo que tanto el estatismo de izquierda como el de derecha buscan concentrar poder y reducir las libertades individuales.

Valle sostiene que, aunque utilicen discursos distintos, el resultado de ambos bandos es similar: un aumento de la burocracia, privilegios para grupos cercanos al poder y una asfixia a la autonomía ciudadana. Según el jurista, mientras la izquierda justifica el control mediante impuestos elevados y redistribución en nombre de la «justicia social», la derecha estatista utiliza la seguridad, el nacionalismo o la moral para restringir libertades y frenar la innovación.

Esta decisión le ha valido duras críticas en las redes sociales.

Valle Palacios es reconocido por asumir temporalmente la defensa del sacerdote José Leonardo Urbina Rodríguez en 2022,jugando a favor del FSLN, un caso rodeado de señalamientos de falta de garantías y debido proceso. Valle, identificado como simpatizante sandinista, renunció abruptamente a la defensa del religioso solo una hora después de la audiencia inicial.

La lucha entre coerción y libertad

Para el abogado en el exilio, la raíz del problema reside en la creencia de que un pequeño grupo de gobernantes puede dirigir la sociedad mejor que millones de personas actuando de forma libre. Valle afirma que esta concentración de poder no solo debilita la responsabilidad individual, sino que amplía la coerción estatal y detiene la prosperidad de las naciones.

En su propuesta, Valle enfatiza que la verdadera discusión política debería centrarse en elegir entre coerción y libertad. Aboga por un Estado limitado, sujeto estrictamente a la Constitución y enfocado solo en funciones esenciales, como la única vía para proteger los derechos ciudadanos. «Solo reduciendo el poder político puede garantizarse una sociedad donde las personas sean protagonistas de su propio destino», concluye el manifiesto.

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