En Nicaragua el festejo de la captura del dictador Maduro esta contenido por temor a represalias del Gobierno sandinista

Foto oficial que circula tras la captura del dictador Nicolás Maduro.

Las informaciones que circulan en medios internacionales y redes sociales sobre la captura del gobernante venezolano Nicolás Maduro han generado una fuerte reacción emocional entre miles de nicaragüenses dentro del país. Sin embargo, lejos de manifestarse en las calles, el sentimiento predominante es el silencio, marcado por el temor a represalias del régimen sandinista.

En barrios, mercados y espacios privados, muchos ciudadanos expresan —en voz baja o a través de mensajes cifrados— el deseo de celebrar lo que consideran un posible golpe simbólico contra otro modelo autoritario en la región. No obstante, en Nicaragua cualquier manifestación pública, incluso de carácter espontáneo o celebratorio, puede ser interpretada por las autoridades como un acto de oposición política, con el riesgo de detenciones, interrogatorios, encarcelamiento e incluso resultar desaparecido.

Desde las protestas de 2018, el control policial y la vigilancia sobre la población se han intensificado. Organismos de derechos humanos han documentado arrestos por publicaciones en redes sociales, reuniones privadas y expresiones consideradas “incómodas” para el poder. En ese contexto, la mayoría de los nicaragüenses opta por reprimir cualquier gesto de alegría o esperanza que pueda ser visto como un desafío al discurso oficial.

Así, mientras en otros países las reacciones se manifiestan abiertamente, en Nicaragua el sentimiento colectivo permanece oculto. La población observa, comenta en círculos reducidos y espera, consciente de que, en el actual clima político, festejar también puede convertirse en un delito.

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