Tras decir que en Nicaragua no había grupos armados con fines políticos Ortega ahora dice que siempre los hubo

El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, hizo acusaciones al gobierno de Estados Unidos y a la oposición de realizar la ejecución de un supuesto plan de desestabilización desde el 2007 cuando él volvió al poder.

“Retornamos por los votos y ya empezaron a descalificarnos. Y ya empezó la campaña de terror desde los Estados Unidos”, indicó.

“Empezaron a armar a grupos delincuenciales para que asesinaran a dirigentes sandinistas en el campo”, dijo un Ortega nada creíble, cuyo gobierno pasó afirmando durante más de 11 años que esos grupos no tenían ningún fin político.

El líder sandinista señaló a los medios de comunicación nacionales e internacionales de formar parte de ese plan.

“Los sacaban bien armados, bien apertrechados con fusiles de guerra en los periódicos de la Florida. Lo reproducían en Costa Rica y los reproducían los medios aquí en Nicaragua”, dijo Ortega el pasado viernes en Managua durante la clausura de una reunión de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Copppal).

Sin ofrecer pruebas, el líder socialista dijo que del 2007 al 2018 más de 450 alcaldes, dirigentes sandinistas y autoridades locales fueron asesinados, de acuerdo a un reporte del medio oficialista El 19 Digital.

“Y nosotros tragábamos esas muertes porque mientras tanto, el país venía logrando avanzar en términos económicos, en términos sociales, en la lucha contra la pobreza, pero ya estaba decidido por el imperio ir ejerciendo la ofensiva contra Nicaragua, hasta que explotó en abril (del 2018)”, dijo.

Ortega, Rosario Murillo, la Policía Nacional y los principales dirigentes de su gobierno y del Frente Sandinista, han sido señalados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de cometer crímenes de lesa humanidad.

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