Jueces sandinistas reciben órdenes del dictador Ortega de sólo liberar a unos 100 presos políticos

Los jueces sandinistas fueron ordenados ayer martes como medida cautelar casa por cárcel a unos cien presos políticos, a sólo horas antes del comienzo del Diálogo Nacional, familiares de estos se sentaron en las afueras del Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, en Tipitapa, con la esperanza que su familiar fueron uno de los beneficiados y se los entregaran.

Ese número de reos políticos que serían puestos en libertad en víspera de la reanudación de las negociaciones es sólo una parte de los más de setecientos que el Comité Pro Libertad de Presos Políticos tiene registrado, que llegan a ser más de 777.

Las órdenes de libertad giradas ayer martes en la tarde a favor de los presos políticos, por orientación de la dictadura, repiten el mismo discurso de “paz, armonía y unión familiar” que maneja el régimen de Daniel Ortega a través de su vocera y vicepresidenta Rosario Murillo.

“Actuando en armonía con la política de Estado del fortalecimiento de la unificación familiar y la convivencia pacífica armónica, tomando en cuenta que en el caso que nos ocupa se trata de una pena menos grave… se otorga el beneficio de convivencia familiar ordinaria a favor del sancionado…”, se lee en uno de los autos resolutivos, donde no se ponen nombres para evitar represalias contra el autoconvocado beneficiado.

Además, fueron impuestas otras medidas alternas a la prisión preventiva como no llegar a lugares donde se vende licor, prohibido salir del país, presentarse a firmar una vez al mes en los juzgados y lo mandan a buscar un empleo. También les advierten que en caso de incumplimiento “se revocará el beneficio otorgado y se ordenará la ejecución de la sentencia”.

Ortega agregó que los jueces penales que están viendo los casos contra los autoconvocados tienen muchos elementos para fundamentar el cambio de medida cautelar de prisión preventiva a una menos gravosa, como es la casa por cárcel. Entre estas el derecho a la salud, a la dignidad humana y los valetudinarios, que por su condición de vejez y padecimiento de enfermedades crónicas, tienen derecho de estar en su casa y la ley lo señala, aunque con la dictadura sandinista las leyes no son del todo respetadas.