Dictadura sandinista aumenta impuestos y afecta economía a todos los nicaragüenses

La Asamblea Nacional de los Ortega Murillo incrementó drásticamente los impuestos

La Asamblea Nacional sandinista aprobó al mejor estilo neoliberal y con extraordinaria rapidez la muy criticada reforma a la Ley de Concertación Tributaria, que es un paquetazo fiscal que ha sido rechazado por todos los sectores económicos y sociales de este país centroamericano.

Las reformas fiscales que son fuertemente señaladas por el empresariado, partidos políticos y la sociedad civil fueron aprobadas llegando a los 74 votos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) más cinco abstenciones de sus aliados que prácticamente son de partidos satélites.

Los que votaron en contra fue la bancada opositora del Partido Liberal Constitucionalista (PLC con 15 escaños) y el voto solitario de Alfredo César, líder del Partido Conservador.

Las reformas propuestas del dictador sandinista Daniel Ortega aumentan el Impuesto sobre la Renta, el Impuesto Selectivo al Consumo, así como las rentas de actividad económica, de capital y ganancias.

La meta de la dictadura es aumentar a 10 mil 168 millones de córdobas (312 millones de dólares), el equivalente al 2,3 % del producto interno bruto (PIB), en un intento para disminuir la abrupta caída de la economía, de un 4 % en el 2018 en comparación con el año anterior, a raíz de la crisis sociopolítica que atraviesa el país desde abril pasado.

Los diputados de la dictadura sandinista argumentaron que las reformas son la única manera de mantener el gasto público a través de la crisis.

El PLC, que emitió un voto en contra razonado, mantuvo que la medida tendrá un resultado negativo, ya que afecta los productos de la canasta básica y “provocan un encarecimiento de los costos de producción”, lo que podría provocar un daño peor a la economía nicaragüense.

Las reformas fueron aprobadas ayer miércoles, luego de tres aplazamientos de su discusión en el Parlamento y en medio de la confusión creada por la liberación desordenada de una parte de las personas presas por protestar contra el dictador Ortega, y del comienzo de las negociaciones entre el Gobierno y la oposición para superar la crisis.