Desde febrero de 2019 casi 500 manzanas de tierras han sido tomadas por simpatizantes sandinistas

Las invasiones de tierras aplicadas por la dictadura sandinista contra los productores agropecuarios crípticos al régimen aumentaron en Nicaragua desde febrero 2019, a pesar del restablecimiento de negociaciones entre el Gobierno y la oposición para alcanzar un acuerdo ante la crisis sociopolítica del país, informó ayer lunes una fuente del sector.

“Antes había 4.676 manzanas (3.273 hectáreas) tomadas, con esto (negociaciones) se nos subió a 5.171 manzanas (3.620 hectáreas) que no se han devuelto, más bien incrementó la toma de tierras”, dijo el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua, Michael Healy.

Cuando Healy realizaba sus declaraciones a los periodistas en Managua, en la playa Maderas, una de las más atractivas del Pacífico de Nicaragua, un nutrido grupo de hombres armados y encapuchados hicieron la invasión de varios negocios turísticos, a la vez que expulsaron a sus dueños y clientes, según informó la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur).

De acuerdo a los afectados, la Policía llegó al llamado de auxilio pero lo hizo en una clara protección de los encapuchados, tal como ha ocurrido en invasiones de propiedades agropecuarias.

El fenómeno de las invasiones de tierras de productores agropecuarios opositores comenzó en 2018, en medio de la crisis sociopolítica, cuando cientos de familias simpatizantes del Gobierno del dictador Daniel Ortega ocuparon las fincas agropecuarias de mayor producción del Pacífico y norte de Nicaragua.

Upanic, el conglomerado más importante de productores agropecuarios de Nicaragua, afirma que la invasión de tierras es una estrategia que aplica el Gobierno para hacer presión en contra de los empresarios opositores de este sector, que representa entre el 18 y el 20 por ciento del producto interno bruto (PIB).

Según Healy, las invasiones de tierra han afectado fincas productoras de café, maní, caña de azúcar, así como a propiedades dedicadas a la crianza y reproducción de ganado bovino.

Las invasiones han provocado que más de 10.000 campesinos hayan perdido su empleo desde enero pasado, de acuerdo con las estadísticas de Upanic.

“Muchos de nosotros mantuvimos hasta diciembre nuestras planillas, pero la situación económica del país no nos permitió seguir manteniendo en sus puestos a los trabajadores”, explicó Healy, uno de los afectados e integrante de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, contraparte del Gobierno en las negociaciones.