Carta de la Alianza Cívica Nicaragüense al Consejo Permanente de la OEA

La Alianza Cívica Nicaragüense, por motivos de tener en la agenda discutir la grave situación política que atraviesa Nicaragua, envía la siguiente carta al Consejo Permanente de la OEA…
Consejo Permanente de la OEA.

Excelentísimos
Embajadores miembros del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos

Excelentísimos señores:

​​Como integrantes de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que aglutina representantes de estudiantes, campesinos, empresarios, académicos, pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes y sociedad civil, y actúa como interlocutor en el Diálogo Nacional con el Gobierno de Nicaragua, con la mediación de los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, tomando en cuenta que en el Orden del Día de la sesión del Consejo Permanente programada para este miércoles 11 de julio, está previsto abordar “La situación en Nicaragua”, queremos hacer del conocimiento de ustedes las siguientes consideraciones:
  1. Elpueblonicaragüense,desdeel18 deabrildelpresenteaño, estásiendovíctimadeviolaciones masivasa sus derechos humanos por parte de fuerzas policiales, parapoliciales y grupos afines al gobierno (turbas) dirigidas por las más altas autoridades del país. Más de 300 muertos, entre ellos más de 30 menores de 16 años, que incluyen ejecuciones extrajudiciales, más de 1,500 heridos, más de 200 prisioneros políticos y capturas ilegales, y un número indeterminado de desaparecidos, se cuentan entre las víctimas. Los atropellos incluyen destrucción material e incendios homicidas. Diversos organismos de la sociedad civil han declarado emergencia de Derechos Humanos.

  2. Tomar en cuenta la trascendencia del Informe Final de la Misión a Nicaragua de la CIDH: “Graves violaciones a los derechos humanos en el marco de la protestas sociales en Nicaragua” en el cual se concluye que la respuesta del Gobierno de Nicaragua a las protestas cívicas dio como resultado una grave violación de los derechos humanos del pueblo nicaragüense.

    Teniendo presente que en el citado Informe de la CIDH se concluye que el Gobierno de Nicaragua “violó los derechos a la vida, integridad personal, salud, libertad personal, libertad de expresión y acceso a la justicia”, entre otros.

  3. A partir de la semana pasada, comenzó otra estrategia gubernamental de permitir la toma ilegal de tierras, violando así otro Derecho Humano definido en la Convención Americana de Derechos Humanos, como es el respeto a la propiedad privada.

  4. EnNicaraguasehainstauradounrég imenquedesmantelólatotalidadde lasinstitucionesdemocráticas. El Estado de Derecho fue aniquilado, no existe la independencia de Poderes del Estado y el Ejecutivo controla todas las instituciones estatales, y la ciudadanía se encuentra indefensa frente a una voluntad dictatorial que no tiene límites ni en la Constitución Política ni en las leyes.

  1. El pueblo nicaragüense aspira a una solución pronta, ordenada cívica y pacífica a la crisis actual, en el marco del Diálogo Nacional que se realiza con la mediación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Una solución efectiva solo podrá lograrse mediante el ejercicio pleno de la soberanía popular, lo que implica devolver al pueblo el derecho a elegir a sus gobernantes y el adelanto de las elecciones generales, debidamente observadas por la OEA, a fin de restaurar la institucionalidad democrática en Nicaragua.

  2. Expresamosnuestroplenoapoyoyre spaldoalalaborquerealizaenNica raguaelGIEIyelMESENI,asícomola participación de la CIDH y del Alto Comisionado de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, en la Comisión de Verificación y Seguridad creada en el Diálogo Nacional.

  3. Respaldar el Diálogo Nacional en la búsqueda de acuerdos orientados a la democratización del país, incluyendo el adelanto efectivo de las elecciones, y la transformación de raíz, del Poder Electoral, y cumplir en forma inmediata con la plena realización de los fines de la justicia, particularmente la investigación imparcial de las muertes ocurridas y otras violaciones a los Derechos Humanos, para alcanzar el castigo de las personas que resulten culpables, tanto como autores intelectuales como materiales, así como la adecuada reparación a las víctimas.

  4. Manifestamos el reconocimiento y pleno apoyo a la labor de mediación y testigo que ha llevado a cabo la Conferencia Episcopal de Nicaragua y su participación para contener actos de violencia gubernamental en ciertas ciudades y localidades, enfrentando incluso agresiones físicas y verbales.

  5. Mantener una constante atención a la evolución de la situación en Nicaragua, especialmente en cuanto al cumplimiento de las recomendaciones de la CIDH y la evaluación de los avances.

  6. Adoptar medidas adicionales por parte de este Consejo Permanente y mantener el tema de Nicaragua dentro de su Orden del día hasta lograr una efectiva solución de la situación, de conformidad con los principios y valores de la de la OEA y de la Carta Democrática Interamericana.

Solicitamos a los honorables miembros del Consejo Permanente que atienda el clamor del pueblo nicaragüense y, sobre la base en los instrumentos normativos interamericanos, condene el escalamiento de la represión estatal y paraestatal contra el pueblo de Nicaragua, que constituye una gravísima crisis de Derechos Humanos, al violentarse flagrantemente los derechos y libertades fundamentados en el marco jurídico interamericano. Se exija al gobierno de Nicaragua, el cese inmediato de las violaciones a los derechos humanos y el cumplimiento efectivo de las quince recomendaciones incluidas en el Informe final de la CIDH.

Ver: Grupos paramilitares del régimen Orteguista atacan con armas del Ejército

Presentamos nuestra petición a los honorables miembros del Consejo Permanente que contribuya a la restauración de la democracia en Nicaragua, sobre la base de los principios contenidos en el artículo 3 de la Carta Democrática Interamericana. Ninguno de esos principios se encuentra en pie, en la Nicaragua de hoy.

Agradeciéndoles a los Excelentísimos Señores Embajadores la atención a la presente, nos suscribimos,

Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia